Para comenzar con esta importante iniciativa, estamos trabajando mano a mano con YouTube para lanzar su Music AI Incubator, que reúne por primera vez a un grupo de trabajo de destacados artistas, compositores y productores de UMG en múltiples géneros. Así, este grupo explorará, experimentará y ofrecerá su opinión sobre las herramientas y productos musicales relacionados con la IA que estén investigando. Una vez lanzadas estas herramientas, la esperanza es que más artistas se sumen a participar, se beneficien y disfruten de esta suite creativa.
La realidad es que gran parte del entretenimiento no llega al público por sí solo. Por lo que, requiere la infraestructura global, nuevos modelos de negocio, distribución a escala, asociaciones innovadoras y salvaguardas eficaces, que permitan a los artistas crear con libertad y recibir una compensación justa. De hecho, poco después de su fundación, YouTube se enfrentó por primera vez a las complejidades y conflictos de los contenidos generados por los usuarios y la legislación sobre derechos de autor. Pero, en colaboración con las compañías discográficas, pronto fue pionera en el primer marco legal y en el innovador sistema de derechos de autor, Content ID, que permitió a sus usuarios incluir música protegida por derechos de autor en sus vídeos.
Hoy en día, nuestra asociación se basa en el compromiso compartido de liderar de forma responsable, como se indica en los principios de IA de YouTube, donde la inteligencia artificial se construye para potenciar la creatividad humana, y no al revés. La IA jamás sustituirá a la creatividad humana porque siempre necesitará de la chispa esencial que impulsa a los artistas más talentosos a hacer su mejor trabajo, que es la intención. De Mozart a los Beatles, pasando por Taylor Swift, la genialidad nunca es aleatoria.
Forjar este camino juntos, como una comunidad musical, nos permitirá empoderar esta fascinante tecnología de forma responsable para beneficio de todo el ecosistema creativo. Sí, seguro habrá momentos de dar y recibir mientras trabajamos con las oportunidades y retos que ofrece la IA. Pero la música siempre se ha sustentando en este intercambio, desde las llamadas y respuestas más antiguas, hasta el duelo entre compositores, jazz experimental, grupos de pop competitivos o una batalla de rap en vivo. Es este espíritu de intercambio –colaborativo y competitivo– el que siempre ha llevado el proceso creativo, y me llena de expectativa y optimismo para la música que viene.